23.12.06

San Luis y la tradición nepotista


Si hay una provincia argentina emblemática de la tradición caudillista y nepotista que ha cundido en distintos rincones de la Argentina, ésa es la de San Luis, donde los hermanos Rodríguez Saá gobiernan desde 1983 hasta hoy, sin certeza alguna de que dejarán el poder.

El reciente fracaso por imponer un proyecto de reelección indefinida del mandatario provincial de Misiones, que no sólo cortó las aspiraciones del gobernador Jorge Rovira, sino que arrastró al presidente Néstor Kirchner por haberlo apoyado, generó consecuencias políticas importantes en todo el país. Una de ellas fue el fin de varios proyectos reeleccionistas de dudosa legalidad o legitimidad, como los que se plantearon en su momento los gobernadores de Buenos Aires, Felipe Solá, y de Jujuy, Eduardo Fellner.

Lamentablemente, existen cinco provincias (San Luis, La Rioja, Catamarca, Formosa y Santa Cruz) cuyas constituciones admiten la posibilidad de la reelección indefinida del gobernador.

En las últimas semanas, surgió la posibilidad de que la provincia de San Luis se excluyera de esa lista. Un proyecto de enmienda de la Constitución provincial, propuesto por el gobernador Alberto Rodríguez Saá y aprobado ya por la Cámara de Diputados, plantea limitar la posibilidad de reelección del titular del Poder Ejecutivo de la provincia por un solo período consecutivo, dejando de lado la actual alternativa de la reelección perpetua.

Lo controvertido del proyecto es que sus efectos sólo se aplicarían a partir de 2011, en virtud de lo cual sectores de la oposición han denunciado, no sin sólidos fundamentos, que el actual gobernador podría permanecer en el poder, si lo deseara y contara con el apoyo ciudadano, hasta 2019. La dinastía Rodríguez Saá se estiraría así nada menos que por 36 años, como mínimo, en una tenebrosa combinación de poder hegemónico y nepotismo.

Cinco años atrás, la consigna popular de "¡que se vayan todos!" asustó a buena parte de la clase política, cuya agenda pareció comenzar a otorgarles un lugar importante a las demandas de reforma política. No pocos funcionarios y dirigentes políticos, ante el novedoso escenario, comenzaron a agotar a sus auditorios con frases que prometían pulverizar la corrupción e investigar hechos ilícitos hasta las últimas consecuencias, o bien comenzaron a apelar a la necesidad de una nueva política. Con tristeza, hoy advertimos que, por entonces, la vieja dirigencia política tan sólo asumió la retórica de quienes parecían amenazar su continuidad en la silla del poder con el único propósito de seguir manteniendo sus privilegios. Y así fue: la tan esperada renovación no se produjo y la reforma política -hoy cajoneada por el gobierno nacional- se convirtió en un simple eslogan para ganar tiempo.

Es probable que con algunas ideas para reformar las constituciones provinciales, como la de San Luis, ocurra algo parecido. Se trata apenas de neutralizar viejos reclamos sociales, cambiando algo para que en el fondo nada se modifique.

Sería más trascendente para las instituciones y para la seguridad jurídica de la provincia que las autoridades de San Luis dieran otra clase de señales, sobre todo en momentos en que la comunidad empresarial observa con preocupación cómo una sociedad mixta con mayoritaria participación del estado provincial, la Constructora San Luis Sapem, que preside el ministro Alberto Pérez, pretende despojar de sus derechos sobre un yacimiento minero salino, ubicado en la Laguna del Bebedero, a la empresa Dos Anclas, que viene explotándolo desde 1917 y adquirió esas tierras en 1941. Maniobras como las descriptas no hacen más que acentuar la percepción de que, en algunas provincias, el sector privado sólo puede tener derecho a hacer negocios si tiene un padrino en el poder político de turno.

No menos conveniente sería que, en lugar de agitar proyectos de reforma constitucional, quienes gobiernan la provincia de San Luis hicieran gestos efectivos de renunciamiento a seguir aferrándose al poder, para dar paso a nuevas generaciones políticas y facilitar la alternancia, tan valiosa en cualquier república.


EDITORIAL DEL DIARIO "LA NACIÓN", Sábado 23 de diciembre de 2006.

No hay comentarios.: